{"id":13678,"date":"2025-10-05T18:17:09","date_gmt":"2025-10-05T23:17:09","guid":{"rendered":"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/?p=13678"},"modified":"2025-10-06T10:53:16","modified_gmt":"2025-10-06T15:53:16","slug":"ricardo-iii-el-poder-y-sus-sombras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/?p=13678","title":{"rendered":"Ricardo III: el poder y sus sombras"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por:<\/strong> Sof\u00eda Rojas<\/p>\n\n\n\n<p>Las emociones que trae el teatro son tan fulminantes como la certeza de que el poder siempre cobra su precio. As\u00ed, con esa intensidad que sacude por dentro, lleg\u00f3 a Manizales la tragedia inmortal de <em>Ricardo III<\/em>, escrita por William Shakespeare y tra\u00edda con maestr\u00eda por el Teatro El Galp\u00f3n de Uruguay, que ilumin\u00f3 el escenario del Teatro Fundadores el pasado 3 de octubre en el marco del Festival Internacional de Teatro.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra, considerada una de las m\u00e1s oscuras y dram\u00e1ticas del autor ingl\u00e9s, se levant\u00f3 sobre un escenario donde cada elemento parec\u00eda respirar al comp\u00e1s de la ambici\u00f3n desbordada de los personajes. La puesta en escena fue explosiva: de esas que no se contentan con narrar una historia, sino que buscan arrancarle al espectador sus propios fantasmas \u2014los conflictos familiares, las falsas amistades, el deseo insaciable de tener siempre m\u00e1s\u2014.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-scaled.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"609\" src=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-1024x609.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13680\" srcset=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-1024x609.jpeg 1024w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-300x178.jpeg 300w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-768x457.jpeg 768w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-1536x914.jpeg 1536w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja3-2048x1218.jpeg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Y es que el teatro, incluso para quienes no nos decimos cr\u00edticos ni expertos, se mide desde lo que hace vibrar al coraz\u00f3n. Porque, despu\u00e9s de todo, el arte es la representaci\u00f3n m\u00e1s sincera de lo que habita en lo profundo del alma humana. Por eso cualquiera, incluso sin conocer a Shakespeare ni su contexto, puede sentirse reflejado en ese oscuro espejo que nos pone enfrente <em>Ricardo III<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los di\u00e1logos, cargados de una precisi\u00f3n y una po\u00e9tica que sorprenden, sostuvieron el peso de la obra con una fuerza arrolladora. El p\u00fablico entero parec\u00eda contener la respiraci\u00f3n: una quietud sagrada recorr\u00eda la sala cada vez que un actor se plantaba en el centro del escenario para pronunciar sus l\u00edneas. Esa pausa, ese silencio lleno de expectaci\u00f3n, daba a las palabras un protagonismo que las hac\u00eda brillar en la sombra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja5.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"664\" data-id=\"13682\" src=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja5-1024x664.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13682\" srcset=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja5-1024x664.jpeg 1024w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja5-300x195.jpeg 300w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja5-768x498.jpeg 768w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja5.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-scaled.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"591\" data-id=\"13681\" src=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-1024x591.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13681\" srcset=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-1024x591.jpeg 1024w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-300x173.jpeg 300w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-768x443.jpeg 768w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-1536x886.jpeg 1536w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja4-2048x1181.jpeg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>El humor tambi\u00e9n jug\u00f3 un papel importante. Aunque el drama arrollaba la puesta en escena como una ola que no da tregua, de vez en cuando emerg\u00edan momentos pintorescos que aligeraban la tensi\u00f3n. Eran peque\u00f1os respiros que arrancaban sonrisas sinceras entre la tragedia. El humor ca\u00eda justo donde deb\u00eda, con la naturalidad de quien sabe que incluso en la crisis hay lugar para la risa. Y en esos instantes, la sala se sinti\u00f3 viva, latiendo al comp\u00e1s de los actores que parec\u00edan moverse entre la sombra y la luz con una gracia casi m\u00e1gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, uno de los puntos m\u00e1s deslumbrantes de la obra fue su est\u00e9tica. Todo estaba cuidado con una precisi\u00f3n casi artesanal: el escenario sombr\u00edo que envolv\u00eda los cuerpos, los vestuarios isabelinos que parec\u00edan traer consigo el eco de otra \u00e9poca, las luces c\u00e1lidas y a la vez vibrantes que jugaban con los rostros. Hasta el sonido y la musicalizaci\u00f3n acompa\u00f1aban cada gesto con una delicadeza impecable. Para quienes amamos el arte, fue un verdadero deleite visual y sensorial. Hubo escenas tan admirables que una euforia sutil recorr\u00eda el cuerpo, esa emoci\u00f3n que solo se despierta cuando el alma del espectador reconoce lo que ve.<\/p>\n\n\n\n<p>La interpretaci\u00f3n de <em>Ricardo III<\/em> fue ejecutada con entrega y precisi\u00f3n. Parec\u00eda que los personajes de Shakespeare se hubieran metido en la piel de los actores, adue\u00f1\u00e1ndose de sus cuerpos y de sus voces con naturalidad. Hab\u00eda momentos en que uno pod\u00eda jurar que no eran int\u00e9rpretes, sino almas antiguas reviviendo su destino frente a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-scaled.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"624\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-624x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13683\" srcset=\"https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-624x1024.jpeg 624w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-183x300.jpeg 183w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-768x1259.jpeg 768w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-937x1536.jpeg 937w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-1249x2048.jpeg 1249w, https:\/\/azulnaranja.ucatolicaluisamigo.edu.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RicardoIII-AzulNaranja1-scaled.jpeg 1561w\" sizes=\"auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n del Teatro El Galp\u00f3n de Uruguay fue tan meticulosa como apasionada. Trajeron consigo ese drama inconfundible, logrando una puesta en escena impecable que dej\u00f3 al p\u00fablico satisfecho. Su paso por el Festival Internacional de Teatro de Manizales no solo cumpli\u00f3 con las exigencias de un evento de alto reconocimiento: confirm\u00f3 que el teatro, cuando se hace con tanto detalle, con tanta est\u00e9tica y con una preparaci\u00f3n notable, tiene el poder de quedarse viviendo dentro de uno, como una emoci\u00f3n que no se apaga ni cuando cae el tel\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Sof\u00eda Rojas Las emociones que trae el teatro son tan fulminantes como la certeza de que el poder siempre cobra su precio. 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