El abandono animal en Manizales: una realidad que nos necesita

Por: Sarita Martínez

En Manizales, como en muchas partes del mundo, vivimos una problemática ambiental: el abandono animal. Estos seres indefensos habitan las calles sin un techo donde descansar, sin sus comidas diarias y sin el amor que deberían recibir.

Los voluntarios son el pilar de esta lucha. Cada día se enfrentan a perros agresivos que podrían morderlos, gatos con pulgas y animales con heridas abiertas; sin embargo, esto no es un impedimento para continuar con esta labor.

Juan José Gómez quiso compartir su experiencia adoptando a Orión, quien hoy es su gato. Él comenzó la búsqueda de un gato en adopción cuando, de manera casual, encontró a una señora mayor que tenía uno disponible. Sin embargo, recuerda que el proceso fue bastante rápido y poco riguroso. Según sus palabras: “Ella no fue muy cuidadosa en el sentido de quién se iba a quedar con el gato. Solo me dijo que tenía que darle una comida específica, que era la que le habían dado desde pequeñito, y ya. Fue muy desprendida, no me pidió fotos ni hizo ningún tipo de seguimiento”.

Ese día, Juan José se llevó a quien hoy es su compañero de vida. Recuerda la adopción de su gato como un día lleno de ilusión; nunca pensó que una mascota cambiaría tanto su vida. Ahora es más feliz y tiene una motivación para llegar a casa día a día. Orión ya es un gato grande, muy consentido, que vive en un hogar lleno de amor. Sin embargo, Juan José advierte que las personas encargadas de controlar las adopciones deberían ser más cuidadosas, pues muchas veces las personas no son conscientes de la gran responsabilidad que están adquiriendo.

Por eso, insiste en la importancia de realizar procesos más responsables, recordando que, así como Orión, hay muchos animales que solo buscan un hogar donde puedan ser queridos y tratados como parte de una familia.

Así como cada historia de adopción inspira, también existen personas que han encontrado un propósito ayudando a los animales. Es el caso de Jessica Quiroz, secretaria de Medio Ambiente de la ciudad de Manizales, quien, a través de la Unidad de Protección Animal, se encarga del cuidado de los animales en situación de vulnerabilidad y abandono. Allí realizan acciones de rescate, rehabilitación, adopción y desparasitación, entre otras.

Además, desarrollan actividades en universidades, colegios y empresas. También cuentan con jornadas de adopción en la UPA y una página web con información más concreta: “www.upamzl.com”.

La Unidad de Protección Animal también trabaja de la mano con las fundaciones de la ciudad, apoyándolas con alimento y atención médica. Como mensaje a la comunidad, Jessica invita a todos a acercarse a la UPA y ofrecer su tiempo y amor para cambiar la vida de estos animales.

Así como lo cuenta Jessica Quiroz, la Unidad de Protección Animal ha intensificado su trabajo. En 2025, el albergue registró 400 animales listos para adopción, aunque las cifras de abandono a nivel nacional continúan aumentando. Por ello, es crucial que cada proceso de adopción sea riguroso. En medio de estas cifras, son los voluntarios quienes sostienen la esperanza; sin su labor, la situación sería mucho más abrumadora.

En esta investigación quise tener el testimonio de una profesional que hubiera vivido esta problemática de cerca. Por eso, pude dialogar con la veterinaria Daniela Montoya Berrío, médica veterinaria graduada de la Universidad de Caldas. Ella comenta: “He llegado a atender animalitos muy heridos, con problemas de comportamiento; son animalitos vulnerados por cuestiones de salud y violencia”.

Daniela también añade: “Los problemas más comunes en perros son el parvovirus y el moquillo; y en los gatos, la leucemia y el sida felino. La mayoría de los gatos que se contagian de sida presentan abscesos y grandes lesiones en la piel”.

Teniendo en cuenta estas terribles situaciones, entendemos a lo que diariamente se exponen los voluntarios: animales agresivos y enfermedades. Ellos arriesgan su bienestar y continúan haciéndolo con gran pasión, con el propósito de mejorar la calidad de vida de estos seres.

Uno de los trabajos más importantes de los voluntarios es la esterilización. Con ella se puede evitar que la población de gatos y perros crezca de manera incontrolable. Además, es importante saber que, gracias a la esterilización, las mascotas pueden llevar una vida más saludable, evitando sufrimiento y manteniendo un equilibrio en la población animal.

La doctora Daniela finalizó dando algunos consejos: “Me parece importante enseñar cómo manejar el temperamento de cada animal, cómo acercarse a ellos sin violencia y cómo lograr que los animalitos tengan más confianza, sin generar un impacto negativo ni para el voluntario ni para el animal”.

Aunque no todos seamos voluntarios, cada uno de nosotros puede aportar un grano de arena. Lo importante es la intención; cada gesto suma. Si nos unimos como sociedad, podemos generar un gran cambio. Una forma de ayudar a transformar esta realidad es apoyando las rifas y las diferentes actividades que realizan día a día estas fundaciones.

Cada una de las personas de este relato ha aportado un granito de arena para la transformación de esta problemática. En este camino, el liderazgo de Mauricio, director general de la fundación Paperros, nos enseña el rol fundamental del voluntariado.

Desde su experiencia, explica que el trabajo de los voluntarios no siempre es tan sencillo como parece, ya que muchas veces “las reglas del juego todavía no están claras”. Aun así, dentro de la fundación han construido un modelo de trabajo basado en un banco de horas, donde cada persona aporta tiempo y conocimiento, contribuyendo de manera directa en la recuperación de los animales, especialmente de aquellos que se encuentran en hogares de paso.

Según él, cuando se asignan tareas concretas, los voluntarios pueden apoyar no solo en temas de salud, sino también en aspectos comportamentales, lo que resulta clave en los procesos de rehabilitación. Sin embargo, reconoce que no es fácil encontrar personas dispuestas a asumir este compromiso, sobre todo cuando implica acompañar procesos más complejos.

Más allá de esta problemática, Mauricio también explica el impacto ecológico que el abandono animal puede generar en la ciudad. Señala que muchos gatos terminan en zonas rurales y “afectan la fauna silvestre al alterar su hábitat”. En el caso de los perros, afirma que “estos se vuelven reactivos, afectando la salud de la comunidad”.

Por todo esto, el compromiso de cada persona es esencial. La veterinaria que brinda atención especializada, el hogar de paso que ofrece refugio temporal y cada adoptante que da una segunda oportunidad contribuyen a construir un mundo mejor. Así, bajo el liderazgo de Mauricio y la dedicación de todos, avanzamos hacia un cambio real, donde cada vida, cada gesto y cada decisión suman para construir un futuro más justo y equilibrado para las personas y los animales.

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